En la entrada inicial de éste blog mencioné la importancia de escribir para que las ideas se juzguen objetivamente, citando un video del Profesor Mockus (desde el minuto 13 al 15). Puesto que finaliza el año, es necesario evaluar si cumplí esa promesa, identificar cuál fue su impacto y planear qué hacer en el 2019.
Escribí mucho pero no publiqué en el blog. Como había temporada electoral a nivel nacional y universitario, las redes sociales fueron un medio más apropiado por su inmediatez. A través de Facebook, Twitter y WhatsApp procuré compartir información de fuentes oficiales, infografías, videos, documentos, etc. Y respaldado por las fuentes de información compartidas, procuré formular mi posición, respetuosamente y sin intentar imponer mi argumento. La única intención siempre fue (y sigue siendo) liderar un debate de ideas que permita construir democráticamente.
Pero la respuesta a mi intención casi siempre fue la censura, la burla, la exclusión y hasta la ofensa y la grosería, nunca hubo argumentación. Debido a eso, el par de documentos que escribí los compartí en privado, pero recibieron una respuesta similar y un silencio generalizado. Debo resaltar que hay algunos profesores con quienes he mantenido correspondencia y comunicación sobre diversos temas y con quienes compartimos la urgente necesidad de cambiar, pero son pocos. Algunos profesores comparten conmigo el método: proponer, escribir, deliberar, argumentar, sin que las diferencias impliquen desavenencias. Otros, en cambio, aplican el adagio de "buscarle la comba al palo", seguirle la cuerda al sistema, dejar que las cosas pasen y por ahí se llega a los cambios. Es más o menos como quien pone a rodar una pelota y la va siguiendo, algo resultará. Muy parecido al poema de Antonio Machado "Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Algo hay de cierto allí, pero por ese camino se corre el riesgo de caer en errores, por decisiones de alguien "bruto pero decidido".
Hay muchas otras cosas que me gustaría dejar escritas aquí pero que prefiero omitir. Con las ideas anteriores, el resumen de 2018 preocupa, decepciona y desmotiva. Al parecer la crítica respetuosa y la proposición de cambios es mal vista, es una amenaza al statu quo. Hay una creencia de que todo es perfecto o no debe cambiarse, bien por su antigüedad, bien porque "aquí siempre lo hemos hecho así". Desafortunadamente, la realidad que percibo es que no hay un ambiente académico ni democrático. Posiblemente hay muchos otros que tienen la misma percepción pero ya se acostumbraron, ya se resignaron. Hay una costumbre de aceptar que las cosas se impongan, contrario incluso a las normas que nos rigen, las cuales establecen un sistema colegiado. Si se mira el panorama nacional, podría pensarse que es un problema de cultura nacional, algo que se ha estudiado en la Disciplina de los Sistemas de Información. Pero para que cambie la cultura en nuestra latitud aún tenemos pendiente resolver la maldición del poema de Julio Florez, todo nos llega tarde y a veces nunca llega.
Como el intento de escribir se frustró, siempre agoté el mecanismo de la conversación oral, de manera muy informal. Pero estuve mucho tiempo evaluando los dos caminos: el de quedarme callado, asumir una actitud inercial y esperar a que las cosas sucedan y luego reaccionar o el de escribir y dejar las ideas a merced de un juicio independiente de mi. Para decidir busqué ayuda releyendo y tomando nota del libro ¿Cómo mejorar a Colombia?, 25 ideas para reparar el futuro. Ayer lo terminé y pienso que todos deberíamos leer ese libro y contextualizar sus ideas a la UFPS. De acuerdo a la lectura de ese libro, mi decisión es seguir escribiendo, ojalá mucho más de lo que he intentado hasta ahora. Y otra decisión es hacer públicos en este blog dos de los documentos que escribí y compartí en privado.
Con corte a la fecha de esta entrada no hay cambios respecto a los temas tratados en los documentos anteriores y tampoco en muchos otros aspectos sobre los que he levantando la mano en reuniones, enviando email y conversando. Entonces, para el 2019, aunque siga la censura o el silencio, seguiré escribiendo y seguiré reiterando, como lo recomienda el profesor Moiséss Wasserman en un capítulo del libro que cité previamente y del cual dejo un fragmento para finalizar y concluir:
Pero la respuesta a mi intención casi siempre fue la censura, la burla, la exclusión y hasta la ofensa y la grosería, nunca hubo argumentación. Debido a eso, el par de documentos que escribí los compartí en privado, pero recibieron una respuesta similar y un silencio generalizado. Debo resaltar que hay algunos profesores con quienes he mantenido correspondencia y comunicación sobre diversos temas y con quienes compartimos la urgente necesidad de cambiar, pero son pocos. Algunos profesores comparten conmigo el método: proponer, escribir, deliberar, argumentar, sin que las diferencias impliquen desavenencias. Otros, en cambio, aplican el adagio de "buscarle la comba al palo", seguirle la cuerda al sistema, dejar que las cosas pasen y por ahí se llega a los cambios. Es más o menos como quien pone a rodar una pelota y la va siguiendo, algo resultará. Muy parecido al poema de Antonio Machado "Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Algo hay de cierto allí, pero por ese camino se corre el riesgo de caer en errores, por decisiones de alguien "bruto pero decidido".
Hay muchas otras cosas que me gustaría dejar escritas aquí pero que prefiero omitir. Con las ideas anteriores, el resumen de 2018 preocupa, decepciona y desmotiva. Al parecer la crítica respetuosa y la proposición de cambios es mal vista, es una amenaza al statu quo. Hay una creencia de que todo es perfecto o no debe cambiarse, bien por su antigüedad, bien porque "aquí siempre lo hemos hecho así". Desafortunadamente, la realidad que percibo es que no hay un ambiente académico ni democrático. Posiblemente hay muchos otros que tienen la misma percepción pero ya se acostumbraron, ya se resignaron. Hay una costumbre de aceptar que las cosas se impongan, contrario incluso a las normas que nos rigen, las cuales establecen un sistema colegiado. Si se mira el panorama nacional, podría pensarse que es un problema de cultura nacional, algo que se ha estudiado en la Disciplina de los Sistemas de Información. Pero para que cambie la cultura en nuestra latitud aún tenemos pendiente resolver la maldición del poema de Julio Florez, todo nos llega tarde y a veces nunca llega.
Como el intento de escribir se frustró, siempre agoté el mecanismo de la conversación oral, de manera muy informal. Pero estuve mucho tiempo evaluando los dos caminos: el de quedarme callado, asumir una actitud inercial y esperar a que las cosas sucedan y luego reaccionar o el de escribir y dejar las ideas a merced de un juicio independiente de mi. Para decidir busqué ayuda releyendo y tomando nota del libro ¿Cómo mejorar a Colombia?, 25 ideas para reparar el futuro. Ayer lo terminé y pienso que todos deberíamos leer ese libro y contextualizar sus ideas a la UFPS. De acuerdo a la lectura de ese libro, mi decisión es seguir escribiendo, ojalá mucho más de lo que he intentado hasta ahora. Y otra decisión es hacer públicos en este blog dos de los documentos que escribí y compartí en privado.
- Documento 1: "Sobre Burocracia e Investigación (entre otras) en la UFPS", del 12 de Junio de 2018.
- Documento 2: "¿A quién pertenecen los derechos de autor derivados de los trabajos de estudiantes universitarios? y ¿por qué?" del 12 de octubre de 2018. Este documento fue respaldado por un concepto de la Dirección Nacional de Derechos de Autor, el cual solicité mediante Derecho de Petición y de allí se derivaron dos borradores de acuerdo que propuse en Comité de Biblioteca y que espero sigan su trámite.
Con corte a la fecha de esta entrada no hay cambios respecto a los temas tratados en los documentos anteriores y tampoco en muchos otros aspectos sobre los que he levantando la mano en reuniones, enviando email y conversando. Entonces, para el 2019, aunque siga la censura o el silencio, seguiré escribiendo y seguiré reiterando, como lo recomienda el profesor Moiséss Wasserman en un capítulo del libro que cité previamente y del cual dejo un fragmento para finalizar y concluir:
